Marca de sorogain ( casas rurales Navarra)

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Casas rurales en Navarra

Se nos ha pasado avisar antes. Nosotros no solemos faltar, es un día bonito y más con este buen tiempo.

Más de 200 personas testimoniaron ayer el protocolo de marcado del ganado que pastará hasta septiembre en Sorogain. El distintivo del valle quedó sellado a fuego en los cuartos traseros de 250 vacas y 150 yeguas, en un ritual repetido desde 1856

– El valle francés de Baigorri repetirá el rito de ayer el día 30 con 300 cabezas de vacuno

  • 700 HECTÁREAS

El distintivo sellado a fuego le servirá de orientación para distinguir la cabaña autóctona de la procedente del valle francés de Baigorri en las 700 hectáreas de pastizal de Sorogain.

Además de su finalidad funcional, el marcado es parte de la historia del valle desde que en 1856, un segundo acuerdo ratificó el denominado Tratado de Límites de Elizondo, de agosto de 1785. Su aprobación zanjó un período de disputas entre ganaderos de los valles de Erro y Baztan, por un lado; y su vecino francés de Baigorri. Un acuerdo bilateral dio cobertura a la denominada Marca de Sorogain.

Su vigencia compromete hoy día a los ganaderos de ambas vertientes a abonar una determinada cantidad de dinero por cabeza de su propiedad con derecho a acceder a un paraje caracterizado por sus óptimas condiciones de pastizal. “Es un buen pasto. Es un terreno llano, con 22 puntos de agua”, subraya el guarda.

El canon varía según la vertiente pirenaica de procedencia. Sirva de ejemplo, la diferencia del estipulado en el ganado vacuno. Por cabeza, los ganaderos de Erro abonan 27 euros. En Baigorri, la cifra aumenta a 71.

Las ayudas concedidas por tratarse de una Zona de Especial Conservación (ZEC) explican el menor gravamen en la zona navarra. Por otro lado, los ingresos revierten en las mejoras y conservación del paraje, -como apunta el alcalde del valle, Enrique Garralda Erro-, ya sea en “desbroces, cercados, pastos o mantenimiento de mangas”.

El primer edil abunda en las ventajas que la inminente firma de un convenio con el Gobierno de Navarra puede revertir en la zona. El concierto dará cobertura legal a la concesión de una ayuda de 100.000 euros, repartida en cinco años, procedente del programa europeo Red Natura.

La consignación sufragará actucaciones de mejora de los pastos, como, por ejemplo, la mayor producción de hierba o el mantenimiento de mangas. Además permite aplicar “un descuento de 6 euros en los pastos por unidad de ganado mayor”, como subraya Garralda. La tramitación de las subvenciones es consecuencia, a su vez, de un “Plan pastícola”, aprobado en Erro hace un año, de acuerdo a las mismas fuentes.

La marca francesa

Las previsiones de mejora de los pastos fueron desveladas durante un breve receso de la marca de ayer, iniciada a las nueve de la mañana y prolongada hasta las dos de la tarde aproximadamente. Bendecida por unas óptimas condiciones meterológicas, el rito atrajo a una nutrida concurrencia que expectante siguió de cerca el paso de vacas y yeguas por un estrecho vallado.

Guiados por las varas y ecos secos de sus dueños y colaboradores, los animales quedaron acotados en una hilera entre una puerta de hierro y una vara de sujeción. Cuando estuvieron a su altura, el guarda marcó el sello de hierro y una voluta de humo emanó de los cuartos traseros.

La ceremonia se repetirá el día 30, pero en la vertiente francesa y con distinto anagrama y forma de marcar. Un total de 300 vacas pasarán por el recinto de la localidad de Urepel. Si el hierro adorna la piel de los animales de Erro en su parte derecha; los ejemplares de Baigorri se distinguirán por exhibir su emblema en el lado opuesto.

Será así como los dos grupos podrán pastar hasta septiembre sin la mínima confusión y mucho menos los malentendidos de épocas pasadas, que desembocaron en riñas y desavenencias.

Como en la marca prevista en Urepel, el acto de ayer en Sorogain es interpretado como “un día de apoyo al ganadero, al sector primario”, según destacó el alcalde del valle de Erro.

El ambiente reinante durante la mañana de ayer, con ganaderos apoyados en sus varas y tertulias improvisadas en torno al estado del sector y los problemas que le atosigan, significó de alguna manera la conservación de un modo de vida apegado a las raíces del propio valle.

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