Se les oye todo el año y se les suele ver sobre todo en verano (posiblemente porque estamos más afuera), cuando crían. Esta foto es desde el porche de la casa, con una cervecita en la mano, que más se puede pedir.
Este verano estuvimos alimentando a 4 crías de cernícalos que nos trajeron del centro de recuperación de aves Ilundáin, la experiencia fue alucinante, esperamos que estén ahora como campeones y disfrutando de una vida en libertad, suerte txikis.